Miami Gallery Articles Miami Gallery News and Art Blogs Miami Gallery Store Miami Gallery Private Section Miami Gallery Press Releases Miami Gallery Projects Miami Gallery Services Miami Gallery History

Stainless Angels of Liao Yibai

September 25th, 2008

Liao YibaiWhen asked where he grew up, Liao Yibai answers “Mailbox 5.” Born in the hospital of a top-secret chemical engineering factory that made missile propellants, Yibai attended the factory school, where he was told by his teachers that if he studied hard he could attend the Military Industry University and then work in the propellant factory like his parents. Yibai says that even as a boy, he swiftly rejected that career. “We would be studying in school, and there would be a loud boom,” he recalls. “Yesterday it was a factory building, and today it’s gone…”. Yibai decided that “I wouldn’t come back here to replace my father, even at gunpoint.” So that his son wouldn’t have to work at the factory, Yibai’s father taught him to paint so he could qualify to attend an art school.

See more of Liao Yibai’s artwork here

Abstracciones suspendidas: Michelle Concepción

September 2nd, 2008

Over and over7, 60 x 40 in, acrylic on canvas, 2007

ARTES Y LETRAS
Por JANET BATET
Especial/El Nuevo Herald

Silencio, sosiego, deleite. Si hay un sesgo para la meditación y un reconciliador viaje interior, tan necesario y siempre relegado por las premuras de la vida cotidiana, este privilegiado momento lo pone ahora a nuestro alcance Art Space, Virginia Miller Gallery. Volver: recent paintings es el título de la muestra personal de Michelle Concepción, cuyo sentido por la composición, y el juego con las formas y el color, crean universos de gran poder evocador.

Mucho se ha conjeturado sobre la naturaleza de la obra de Concepción. Algunos parecen descubrir elementos microcelulares; otros, galácticos. Lo cierto es que, independientemente de la micro o macro escala inferida, su pintura, altamente sugerente, ofrece al espectador el camino propicio a la imaginación y el pleno goce de la forma per se.

Los cuadros, la mayoría de gran formato, están casi siempre poblados por formas abstractas, reminiscencias ovoides o suertes de paramecios, rocas o asteroides suspendidos. Otras veces, como en la obra Twist, trazos de movimientos, como estelas de trayectorias que fueron animan el ojo del espectador, presa de la travesía. En este sentido, las obras bien parecieran la impronta de la exposición en una cámara oscura, donde el movimiento del sujeto fotografiado deja una especie de secuela que más tarde le definirá, cuando ya no esté presente.

Michelle Concepción introduce, de esta manera, una nueva dimensión de la que poco se ha hablado en su obra: el tiempo. Sus cuadros, impregnados de la noción de movimiento, insinúan formas que navegan, sin prisa, en consonancia absoluta. Esta idea de tiempo es reforzada con un recurso sinestésico: la sensación espacial, tridimensional, donde el fondo dominantemente negro y la superposición de formas logran la efectiva sensación de profundidad y el medio propicio para la danza de forma y color a la que asistimos. El hecho de que Michelle haya dado el título de Volver a la muestra emplaza también nuevos niveles de lectura asociados una vez más a la dimensión temporal, donde microcosmos y macrocosmos se imbrican en un sugerente discursar.

Si en su etapa precedente todavía la artista estaba más apegada al dibujo, al trazo de realidad, a la representación, ahora Michelle Concepción nos ofrece una obra mucho más depurada, con un estilo más personal alcanzando, a mi juicio, su madurez como artista. Atendiendo al color, dos tipos de obras saltan a la vista, una monocroma, donde el gusto por la paleta de grises es una constante, y otra donde la explosión de colores radiantes se impone. Limas, aquas, bermellones, naranjas encendidos coexisten, se superponen y fusionan a ratos a través de transparencias que sugieren, a veces, el elemento acuoso como medio dominante; otras, las formas parecen suspendidas, como flotando en el éter.

El proceso de producción de la obra es tan estético que parece en sí mismo un performance. En la presente muestra, un video expuesto al público, registra a la artista en plena faena creativa: movimientos sinuosos, de amplias curvas, cadenciosa danza entre la artista y el lienzo que garantizan el nacimiento del grácil universo que conforma la obra de Michelle Concepción.

La artista ha apuntado lo complejo del proceso creativo de sus cuadros que puede llegar a tomar varios meses, y hasta un año. Dispuesto el cuadro sobre el piso, múltiples son las capas de pintura que, como estratos o sedimentos que el tiempo va dejando, la artista imprime al lienzo. Tanto es magnificado ese tiempo, que puede hablarse por momentos de un tiempo suspendido, y es justo en esos momentos más logrados que alcanzamos la comunión más completa con la forma pura, desprovista de cualquier referencia cotidiana, ese momento mágico en el que somos nosotros y sólo nosotros frente al acto estético más puro.

Sin duda, el carácter evocador es el leitmotiv de la obra de Michelle Concepción donde, a partir del elemento mínimo –textura, color y luz–, la artista logra hacer sentir en el espectador las más disímiles sensaciones, todas válidas.

Conocida en el circuito europeo, principalmente en Alemania y España, donde ha presentado varias muestras individuales, la artista realiza, con Volver: Recent Paintings, su primera exposición individual en suelo americano, aún cuando su obra nos sea ya familiar a través de varias muestras colectivas a nivel nacional.•

Volver: Recent Paintings‘ de Michelle Concepción. Hasta el 26 de septiembre. ArtSpace/Virginia Miller Galleries, 169 Madeira Avenue, Coral Gables, (305) 444-4493).

Humberto Castro

August 22nd, 2008

por Irina Leyva
ArtNexus No. 64 - Dic 2006

Read English version here

Una retrospectiva de la obra de los últimos quince años del pintor cubano Humberto Castro se inauguró en la Galería Virginia Miller de Coral Gables. Titulada “Humberto Castro: pinturas y dibujos, 1990-2006”, la muestra consistió en diecisiete obras; de ellas, catorce pinturas y tres dibujos.

En esta exposición pueden delimitarse estilísticamente tres períodos: uno que comprende las obras de 1990, uno segundo de 1993 a 1994, y el tercero, a partir de 1995. Las obras de 1990 cubren el proceso de transición entre la década de los ochenta; y las que vendrían después, a partir de 1993. Las figuras todavía tienen puntos de contacto con el estilo bad painting por el que era conocido Humberto Castro en los ochenta, mantiene el colorido brillante pero a la vez empezamos a ver la distribución espacial que caracterizaría su obra en el futuro. De esta transición hay dos obras en la retrospectiva, El pez de hierro y La casa de virgo.

Entre 1993 y 1994, las obras que produce resaltan por su lirismo. Durante este tiempo hace obras en las que exploraba el filosófico tema del minotauro en su laberinto. Cuerpos contorsionados mostraban de cierta manera las inquietudes internas del artista, sus preocupaciones existenciales devenidas de su condición de exiliado, ya que por estos años estaba viviendo en París. En la muestra se presentaron dos piezas en tela de esta etapa, ambas de 1994, tituladas La espiral eterna y Viaje imaginario. Estas obras son de gran formato y con una paleta de colores reducida con respecto a sus obras anteriores. Se caracterizan por una combinación de rojo/carmelita con ocre, dando como resultado un contraste dramático.

Los tres dibujos de la exposición son de este período, dos de 1993 y uno del 1994. Ejecutados en tinta, las figuras están solucionadas a partir de una combinación de sombras y contornos, dando la sensación de estar flotando. El tema de los dibujos continúa siendo el del minotauro, temática que exploró extensivamente en la serie producida entre estos dos años.

A partir de 1995 comienzan a advertirse cambios estructurales y en su paleta. Se simplifican las líneas para dar paso a un nuevo uso de colores más puros y fuertes, probablemente una consecuencia de su retorno al trópico, ya que, en 1999, Humberto Castro se muda permanentemente de París a Miami. Estos cambios son más visibles en las piezas del año 2000, en las que los fondos son de colores más planos y las figuras comienzan a aparecer más aisladas, reflejando un período de introspección. Continúa con sus exploraciones del cuerpo humano y sus indagaciones filosóficas, haciéndose más latente el tema del exilio, iconográficamente más visible a través de símbolos bien concretos. Entre estos símbolos se destacan botes, la presencia del mar y mapas de Cuba. Entre las obras que resumen este estado de ánimo pueden mencionarse dos específicamente: Sueño transcurriendo, de 1995, en la que plasma una figura en posición fetal en un bote, en un viaje onírico a sus orígenes; y La lección de anatomía, de 2000, en la que se delimita el mapa de Cuba en una silueta con una máscara.

De las obras en las que trata las consecuencias del exilio podríamos citar dos en específico. Una de ellas es Comme des poissons, de 1998, en la que aparecen dos figuras, criaturas híbridas mitad humanas, mitad pez, y viceversa; en el medio de ambas, un péndulo. Humberto Castro habla de la evolución de cada uno, de las respuestas ante diferentes aspectos de la nueva vida a la que nos enfrentamos una vez que emigramos. Las caras son desdibujadas, carentes de una identidad, una alusión al proceso de transformación por el que pasa cada uno en su nueva vida. Otra obra que toca esta temática es Traversee, de 2000, en la que aparece una figura humana con un caracol a cuestas, hablando de la perpetua movilidad y la inestabilidad del exiliado.

En sentido general, la muestra fue cuidadosamente preparada teniendo en cuenta una selección balanceada de las obras del artista. Puede apreciarse una característica que unifica toda la obra de Humberto Castro, independientemente del estilo y período de creación, y es el carácter autobiográfico de la misma, manteniendo como tema central al ser humano y sus emociones. Esta retrospectiva marca el final de una etapa creativa en su carrera y el comienzo de una nueva.

Guatemalan Mythologies of Elmar Rojas

July 28th, 2008

Elmar RojasElmar Rojas is a leading Guatemalan painter whose works regularly are featured in sales of major international auction houses and in prestigious Latin American exhibitions. Rooted in his country’s folklore, his distinctive surrealistic figures under large hats have been widely exhibited for more than 35 years. Born in 1938, Rojas practiced as an architect before studying art in Guatemala, Spain, France and Italy. His international awards include the Gran Premio Iberoamericano “Cristobal Colón,” presented in Madrid in 1964. See more here.

Aaron Karp’s Paintings Compared to ‘Visual Jazz’

July 28th, 2008

Aaron KarpRecipient of a dozen prestigious international grants and residencies, including one from the Pollock-Krasner Foundation, Karp was artist-in-residence in Mojacar, Spain when he visited the Alhambra. Its intricate domes inspired this series of paintings, whose abstract shapes are surmounted by an interleaved grid of tubular forms. Karp’s fractured, multihued surfaces—termed “visual jazz” by one critic—present a “rhythm, harmony and dissonance,” according to the artist, that is perceived as blended color and movement. His extensive list of exhibitions in leading museums and galleries includes two travelling shows originated by the Guggenheim Museum in New York City. His works are included in more than two dozen of the nation’s top corporate and public collections, including those of the Guggenheim; IBM Corporation in both Houston and New York City; Skidmore, Owings and Merrill in Denver; Coca Cola in Atlanta; and MCI WorldCom in Arlington, Virginia. See more here.

Michelle Concepción Painting in Her Studio

June 15th, 2008

Michelle Concepción in the Studio

 
icon for podpress  Michelle Concepción in the Studio: Play Now | Play in Popup | Download

Revista en ‘El Nuevo Herald’ de ‘artistas emergentes de China’

May 16th, 2008

Artes y Letras
Publicado el domingo 11 de mayo del 2008

By Adriana Herrera
Especial/El Nuevo Herald

La exhibición “Nueve artistas emergentes de China,” en Virginia Miller Gallery, se inscribe dentro de ese despertar del dragón que es la vanguardia artística china y la creación de un fenómeno de mercado que supera el furor que en los ochenta provocó el arte ruso. A partir de un momento preciso, señalado por la historiadora Karen Smith—la masacre de Tiananmen de 1989—se desató el ansia de traspasar las fronteras geográficas, polí ticas y estéticas después del largo perí odo de represión que supuso el cierre de las facultades de arte y de las universidades durante la Revolución Cultural. Más allá de si el grupo de artistas exhibidos repite o no el fenómeno de esos artistas anónimos, hoy célebres y millonarios como Zhang Xiaogang, o Yang Fudon, sus obras son reveladoras.

Liao Zhenwu retrata la vida en la población de Sichuan, donde no es posible movilizarse en bicicleta, y el ritmo frenético produce un nuevo tipo de centauros: los hombres encaramados sobre motocicletas. Sus pinturas captan, con trazos expresionistas casi abstractos, un drama humano descrito en la imagen de multitudes amorfas, confundidas entre cielos grises y gruesas pinceladas de tonos sombrí os.

La teatralidad es un rasgo interesante que se aprecia también en la pintura de Liang Haopeng, Stolen Bicycle. Cinco hombres miran de frente, agrupados en torno a una bicicleta, algunos con los puños alzados, el torso desnudo, en actitud de protesta o defensa. Los rasgos son casi naturalistas, pero en vez de la descripción de un lugar de fondo, impera la gestualidad del grupo humano en torno a un solo objeto: la bicicleta robada, que remite a una infinidad de posibles narrativas vinculadas al combate de la supervivencia.

En las pinturas de Zhu Yan, hay una violenta ironí a polí tica que recurre al movimiento del cartoon japonés que se expandió en los años 80. La repetición de la misma figura humana en una pintura humorí stica como I Love Tiananmen Square, donde un coro masculino se presenta en la escena de un teatro que es el palacio imperial conocido como ”La ciudad prohibida”, alude al grito contra la uniformidad que se acalló en la masacre. El dramatismo está contenido y eso aumenta su eficacia.

En los retratos casi hiperrealistas de Wang Limin, quien tuvo un show individual en Pickled Art Centre en Beijing, la primera impresión es la de estar frente a bellos modelos femeninas. Pero sus trajes son los uniformes del perí odo de la Revolución Cultural y las orquí­deas o las flores—pintadas de forma borrosa—en el trasfondo o prendidas como una medalla en el pecho, que usualmente representan en la cultura la felicidad de la primavera, se convierten en imágenes paradójicas, tal vez metáforas de esa terrible felicidad instaurada como consigna por un partido político.

Las representaciones de la mujer también reflejan una tensión entre opresión y mecanismos de liberación. En la poderosa pintura de Cui Jin se ve una mujer cubierta por un velo rojo pero con la boca indiscretamente abierta. Aunque el cuerpo está completamente vendado tiene los pies desnudos y libres de atadura. Como se sabe en la cultura ancestral china a las mujeres nobles se les vendaban los pies para que no crecieran y no pudiera caminar por sí  solas.

Li Jia pinta otro tipo de paradoja: la glamorosa mujer vestida de un rojo seductor con las piernas cruzadas, y los pequeños pies calzados de zapatos rojos, está vinculada a una espinosa flor roja por un hilo que termina en gotas de sangre que brotan de la palma de la mano o de sus rodillas.

Las ataduras a una cuerda que convierten las figuras en marionetas están presentes en la obra de Liu Qi Ming, donde las figuras humanas penden en un horizonte gris y desolado. También es gris el trasfondo de los retratos de lánguidos personajes de He Zubin que comunican intensas cargas emocionales. Serí a fascinante analizar los valores otorgados al gris y al rojo en esta serie de pinturas.

La obra de Liao Yibai, la única escultura del grupo, marca un punto aparte tanto por su historia como por su proyecto estético. Nacido en una fábrica de ingenierí a quí mica militar donde trabajaban sus padres, estaba en la escuela cuando ésta estalló con ellos adentro. Sus esculturas en acero tienen el nombre de su perro San San y constituyen una imagen que no sólo alude al estallido del mundo grabado en la memoria de su infancia, sino al espejo de la vulnerabilidad del planeta. De hecho él instala su personaje—con alas flamí geras, una cabeza que asemeja el globo terráqueo, y una figura pequeña—en lugares públicos que se reflejan en el cuerpo de San San, convertido en una especie de ángel que funde las imágenes beatí ficas de la iconografí a budista con alusiones a mundos que estallan. Liang Haopeng y Liu Qi Ming, son otros de los artistas de esta exhibición que trae a Miami el arte emergente de una China en transformación.

‘Nueve artistas emergentes de China’, en Virginia Miller Gallery. Hasta el 2 de junio.1 69 Madeira Ave., Coral Gables. (305) 444-4493.

Six “Under the Radar” Artists Included In Major Art Book

April 29th, 2008

The 2007 Chinese Contemporary Art Document, which lists 275 leading Chinese artists with their biographies and illustrations of their work, includes six of the nine artists in the current ArtSpace/Virginia Miller Galleries exhibition, Under the Radar: Nine Contemporary Chinese Artists. Along with their photo and biographies of Li Jia, Cui Jin, Wang Limin, Zhu Yan, Liao Zhenwu, and He Zubin, the encyclopedic book includes illustrations of their work. Four paintings shown in the book are in the present exhibition at ArtSpace/Virginia Miller Galleries. Other artists juried for the book by leading critics and academic authorities are two from the gallery’s recent Chinese neo-pop exhibition, Lu Peng and Liu Yan.

Liang Haopeng: The Art of Confrontation

March 28th, 2008

liang.jpgLiang Haopeng’s works are mostly paintings of unruly beheavior, chaotic gatherings often depicting verbal and physical arguments. He deliberately paints the figures in his canvases with oblique lighting and rimmed in red, so they appear violent and sinister. By capturing his subjects in peak action ”what the renowned photographer Henri Cartier- Bresson called the decisive moment” Haopeng creates a powerful sense of tension between the painting and its viewers.

See more of Liang Haopeng’s artwork here

Anime-inspired Paintings of Li Jia

March 27th, 2008

Li Jia

The paintings of Li Jia, whose work has been exhibited in the United Kingdom and the United States as well as in Shanghai and Beijing, are highly regarded in Chinese art circles: the “2007 Chinese Contemporary Art Document” gives her a full three pages and includes four half-page color illustrations. Two of the paintings shown in this prestigious book were featured in “Under the Radar,” the groundbreaking exhibition of contemporary Chinese works held at this galley from March through May 2008. In this series her anime-inspired subjects are young women with doll-like heads and provocative red dresses, dangling by slender threads as a marionette or tearfully swinging from them while seated on a thorny rose. Politically inclined viewers see the wilted red rose with its falling petals as a subconscious statement about a less-than-inspiring form of socialist government; romantics view them as a lament for a failed love.

Li Jia herself says her paintings are all about the commercial manipulation of women: “In childhood I was taught that I should have my own ideas, my own sense of identity, and a desire for knowledge.  As an adult I find that it is difficult to find these things in our society, so although we each seek to have our own identity, I feel all of these ideals are still under the control of our society, and that our vision of beauty is manipulated by the marketplace.”

 

 

 

 

 

 

See more of Li Jia’s artwork here

Cui Jin’s Enigmatic Brides

March 26th, 2008

Cui JinThe enigmatic brides-to-be in paintings by Cui Jin seemed wrapped in crinkled cellophane, like gifts that have been opened, crumpled, and re-packaged. Two full-page color illustrations of her work are included in the definitive catalog, “2007 Chinese Contemporary Art Document.” Their elbow- length lace gloves as well as the fringed shawl covering their heads traditionally are red, symbolizing joy, long life and celebration in Chinese weddings. In some ceremonies, the bride wears the shawl over her head until she is formally presented to the groom’s family. Perhaps the response to Cui Jin’s mysterious images, like that of music, poetry and abstract art, lives within the perspective of the viewer.

See more of Cui Jin’s artwork here

Symbolic Portraits of Wang Limin

March 25th, 2008

Wang LiminBorn in Handan, Hebei Province in 1974, Wang Limin has participated in 15 group exhibitions in China, Japan and Korea as well as a solo show at the Pickled Art Centre in Beijing. Two of his large-scale portraits of attractive young women dressed in military-style uniforms of the Mao Zedong era from the “Under the Radar” exhibition are given full-page color illustrations in the definitive catalog, “2007 Chinese Contemporary Art Document.” The red crysanthemum on the chests of two of the portraits symbolize celebration, luck and a life of ease–all the antithesis of being conscripted into a military organization. Orchids raining down on one subject symbolize perfection, abundance and higher growth, hardly attributes of a soldier’s life. Clearly, Limin’s perception of the Cultural Revolution is less than Utopian.

See more of Wang Limin’s artwork here

Tenuous Lives by Liu Qi Ming

March 24th, 2008

Liu QimingAccording to Liu Qi Ming, “Art is rooted in life, but from the very beginning of the history of civilization, what influences our life most is politics, from which we can never escape! The politics of our society keep us dangling above a mysterious future, leaving us all at the mercy of the hands that hold our strings.” True to his philosophy, paintings by Qiming depict one or more individuals dangling by a slender red cord above an indistinguishable, inky morass.

See more of Liu Qi Ming’s artwork here

Zhu Yan’s Cultural Commentary

March 21st, 2008

Zhu YanZhu Yan, represented by two 57-inch-square oils, paints in the style of China’s “new cartoon movement” that began in the 1980s as a spinoff from the internationally popular animated Japanese comics. His paintings of groups of identical, emotionless male performers on a stage appear devoid of ulterior content until viewers read their exquisitely sarcastic titles: “I Love Tianamen Square,” for example, shows a male chorus on stage, its curtains framing the Palace Museum (formerly known as “the forbidden city,” or imperial palace) supporting a portrait of Mao Zedong. Two fighter planes zoom above the building, leaving contrails behind them. An identical member of the chorus stands rigidly beside them, tightly clutching a bouquet to his chest, clearly without intending to surrender it. Three pages in the definitive “2007 Chinese Contemporary Art Document,” a juried catalog of leading artists, are devoted to Zhu Yan, with two full-page color illustrations of his paintings.

See more of Zhu Yan’s artwork here

Liao Zhenwu’s Gritty Motorcyclists

March 19th, 2008

Liao ZhenwuBorn and educated in Sichuan, Liao Zhenwu often paints the ubiquitous motorcycles of his mountainous homeland. With a backdrop of winter’s gray skies, his gritty black-and-white paintings capture the smoky atmosphere of hordes of motorcyclists with their innumerable passengers. According to critic Gao Ling, Liao’s recent series of paintings reflect his impressions of the interactive relations among groups of mannikins in Beijing shop windows. “Based on the living environments he is familiar with,” Ling states, “Liao first told us stories about the town he lived in and then describes the shop windows of the metropolis,” in effect, providing us “time tags”–the artist’s generic title for his paintings–for those periods. In the prestigious “2007 Chinese Contemporary Art Document,” a juried catalog of the most important artists now working in China, Zhenwu commands three full pages featuring three large illustrations of paintings in his “Times Tag” series.

See more of Liao Zhenwu’s artwork here